- El CTE 2026 no es una amenaza para el sector; es una oportunidad para elevar el estándar técnico de la edificación en España. En este nuevo escenario, las soluciones improvisadas y de bajo rendimiento tienen cada vez menos espacio.
- Presto Ibérica demuestra que anticiparse a la normativa es una estrategia sólida. Su enfoque basado en eficiencia hídrica, control del uso del agua, salubridad y sostenibilidad real encaja plenamente con las exigencias que marcarán el futuro inmediato de la edificación.
La edificación en España se encuentra ante uno de esos momentos que marcan un antes y un después en su historia. La próxima actualización del Código Técnico de la Edificación (CTE), prevista para 2026 y promovida por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU), no es una revisión más; tratándose de una reforma estructural que responde a una realidad incuestionable: el parque edificatorio debe alinearse con los objetivos de sostenibilidad, eficiencia y salud que marca la Agenda 2030 y la hoja de ruta ARCE 2050.

En concreto, el nuevo CTE refuerza el papel del edificio como agente activo en la reducción del impacto ambiental. El foco ya no está únicamente en el consumo energético, sino en una visión integral que incorpora eficiencia hídrica, reducción de emisiones asociadas al ciclo de vida de los materiales, mejora de la salubridad interior y una mayor exigencia en durabilidad y mantenimiento. Haciendo que instalaciones tradicionalmente consideradas secundarias, como la fontanería y la grifería, pasen a ocupar un lugar estratégico en el cumplimiento normativo.
De esta manera, la gestión responsable del agua se convierte en un eje central. El CTE 2026 introduce criterios más estrictos sobre consumo, control de caudales y diseño de instalaciones capaces de minimizar pérdidas y usos innecesarios. Paralelamente, también se refuerzan las exigencias en materia de salubridad, poniendo el acento en la calidad de los materiales en contacto con el agua, la prevención de contaminaciones y el control higiénico en edificios de uso público y alto tránsito.
En este nuevo escenario, las marcas del sector tienen dos opciones: adaptarse cuando la norma sea obligatoria o anticiparse con soluciones ya preparadas para ese futuro inmediato. Presto Ibérica, empresa líder del sector con una trayectoria de más de cuatro décadas a sus espaldas, ha optado claramente por la segunda vía, con una propuesta técnica ya asentada que lleva mucho tiempo integrando los pilares que ahora consolida el CTE 2026: ahorro real de agua, durabilidad como valor esencial, materiales seguros y tecnologías que refuerzan la higiene en el punto de uso.
Qué cambia con el nuevo CTE
Para entender la magnitud del cambio, conviene analizar qué introduce realmente el nuevo Código Técnico. La actualización responde a un enfoque europeo de edificación sostenible basado en el ciclo de vida completo del edificio. Ya no basta con que una instalación funcione el día de la entrega; debe seguir siendo eficiente, segura y sostenible durante décadas.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de criterios de sostenibilidad medibles. El CTE 2026 refuerza la evaluación del impacto ambiental de los edificios, considerando consumos de recursos, emisiones asociadas a materiales y capacidad de adaptación a lo largo del tiempo. En este marco, el agua deja de ser un recurso invisible para convertirse en un parámetro técnico clave.
La eficiencia hídrica se traduce en límites más exigentes de consumo por punto de uso, mayor control sobre el diseño de las instalaciones y una clara preferencia por sistemas que eviten el derroche involuntario. Griferías con caudales excesivos, sin control temporal o fabricadas con materiales de baja calidad quedan claramente fuera de juego.
A su vez, otro aspecto esencial es la salubridad. En este aspecto, el nuevo CTE pone el acento en la seguridad del agua destinada al consumo humano y al uso sanitario. Se refuerzan las exigencias sobre materiales en contacto con el agua, la reducción de sustancias nocivas y la prevención de riesgos microbiológicos. Esto afecta directamente a la elección de grifería, válvulas y componentes internos.
Por último, la norma introduce una visión más estricta sobre durabilidad y mantenimiento. Se penalizan soluciones de corta vida útil que generan reposiciones constantes, residuos y costes ocultos. La fiabilidad técnica deja de ser un argumento comercial para convertirse en un requisito normativo implícito.
Cómo se prepara Presto Ibérica
En este marco normativo más exigente, la estrategia de Presto Ibérica no nace como reacción, sino como continuidad de una filosofía industrial consolidada. Y es que la compañía lleva años desarrollando soluciones pensadas para un uso intensivo, responsable y alineado con los criterios que hoy refuerza el CTE.
Uno de los pilares de esta preparación es el desarrollo de grifería con control eficiente del caudal. Los sistemas de limitación y regulación permiten ajustar el consumo a las necesidades reales del usuario, evitando excesos sin comprometer el confort. Esta aproximación responde directamente a los futuros requisitos de consumo responsable que impondrá el CTE 2026.
Las tecnologías temporizadas y electrónicas ocupan un papel central en este enfoque. En entornos de alto tránsito como hospitales, centros educativos, aeropuertos o edificios administrativos, la automatización del cierre y el control del tiempo de uso reducen drásticamente el consumo innecesario de agua. Al mismo tiempo, estas soluciones refuerzan la higiene al minimizar el contacto manual, un aspecto cada vez más valorado tanto por normativa como por usuarios finales.
Del mismo modo, la selección de materiales es otro elemento clave. Presto Ibérica trabaja con aleaciones y componentes que cumplen con las normativas europeas más exigentes en materia de salubridad, garantizando bajos contenidos en sustancias nocivas y una elevada resistencia a la corrosión. Esta elección técnica se traduce en mayor vida útil, menor mantenimiento y una calidad del agua preservada a lo largo del tiempo.
Frente a un mercado donde una parte significativa de la grifería presenta deficiencias técnicas, tal y como evidencian estudios sectoriales, la apuesta de Presto se centra en la fiabilidad contrastada y la trazabilidad del producto. Una decisión que cobra especial relevancia en una época donde el CTE penaliza soluciones de bajo coste que comprometen eficiencia, seguridad y durabilidad.
Beneficios para prescriptores, instaladores y gestores
Esta anticipación tecnológica de Presto Ibérica tiene un impacto directo en todos los agentes que participan en el proceso constructivo. Para prescriptores, arquitectos e ingenierías, trabajar con soluciones alineadas con el CTE 2026 significa reducir incertidumbre. Porque las especificaciones técnicas se ajustan desde hoy a los futuros requisitos normativos, evitando revisiones de proyecto o cambios de última hora.
Desde el punto de vista del instalador, la fiabilidad del producto reduce riesgos en obra. Sistemas robustos, bien diseñados y con comportamiento predecible simplifican la instalación y minimizan incidencias posteriores. Esto se traduce en menos reclamaciones, menos intervenciones correctivas y una mayor tranquilidad profesional.
Para gestores de edificios públicos y privados, la elección de grifería eficiente y duradera impacta directamente en los costes de explotación. Menor consumo de agua, menos mantenimiento y mayor vida útil generan ahorros sostenidos en el tiempo, al tiempo que facilitan el cumplimiento normativo en auditorías y certificaciones.
En proyectos donde la eficiencia, la higiene y la seguridad son críticas, como hospitales, residencias o centros educativos, contar con soluciones técnicamente contrastadas aporta una garantía adicional. La toma de decisiones se vuelve más sencilla cuando el producto responde a una lógica normativa clara y a una experiencia real de uso.